Bienvenidos a Trovador
12 años de presencia en Internet, esa es nuestra historia: Trovador es una Web que trata de informar de todo lo relacionado con la música cristiana católica en español, tanto de España como de América Latina. El presente y el futuro lo escribimos entre todos.
Todos sois bienvenidos. Un fuerte abrazo
El Equipo de Trovador
Nacidos en Guadalajara en 1977 y 1980, respectivamente, los hermanos Darío y Guzmán Pérez vivieron desde pequeños varias pasiones: la fe, la preocupación por los más necesitados y la música, todas ellas heredadas de su familia y de los salesianos. Su formación musical no pasa por conservatorios, pero sí por algunas clases particulares de guitarra –en el caso de Darío– y por los casi 10 años de tenor en una coral –en el caso de Guzmán–. Pero fue en el seno de su propia familia donde se gestó esta pareja de hermanos como dúo musical, donde surgió la idea de compartir la fe y la solidaridad a través de la canción.
Darío se había aventurado a componer algunos temas, y esto impulsó a su hermano a hacer lo propio. Alrededor de 1998, animados por algunos de sus amigos y chavales, se plantearon la posibilidad de darlo a conocer a otros: “¿Por qué no hacemos un concierto?” Parecía una utopía, pero se lanzaron. Y tras mover muchos hilos, superar algunos problemas y ponerle mucha ilusión, el 1 de mayo de 1999, en el teatro de los Salesianos de Guadalajara, ante unos 250 espectadores, ofrecieron su primer concierto con el lema “De par en par”. El día anterior, en ese mismo escenario, había actuado Migueli. Un telonero de excepción…
Fieles a su lema inicial, la puerta quedó abierta de par en par, esperando más música, más vida compartida. Al año siguiente, el 18 de marzo de 2000 volvían a los escenarios, con “Dos formas de ver lo mismo”, ante casi 400 espectadores, otra vez en Guadalajara.
Ese mismo año, Guzmán se marchó a Sevilla a comenzar el Noviciado, a prepararse para ser salesiano. Desde ese momento, les fue más difícil seguir con su proyecto, y por eso han estado unos años de “barbecho”, sin decir con esto que dejaran la música y la composición.
Tras algunos intentos aplazados, en marzo de 2004 volvieron a los escenarios, ofreciendo un nuevo concierto en Burgos, ante 450 personas: “La pobreza no se entiende en ningún idioma”. De la grabación en directo de dicho concierto ha surgido su primer disco, que ha contado con la financiación de la Fundación JuanSoñador, de los Salesianos de León.
Tras recuperar el ritmo musical en Burgos, la música de Darío & Guzmán ha llegado a otros puntos de nuestra geografía: Madrid, Ávila, Guipuzcoa...
La iniciativa de estos dos hermanos surgió y se mantiene con varios propósitos: ante todo, compartir su vida, su fe y su compromiso por los demás; unido a esto, también han querido ser siempre portadores de un mensaje crítico, comprometido y esperanzado ante la realidad del mundo en que vivimos; y a la vez, despertar las conciencias, los corazones y los bolsillos de la gente para que se mueva a colaborar y hacer un mundo más justo, más humano y mejor repartido. Y todo ello a través del lenguaje universal de la música, que todo el mundo entiende y que mueve más que los sermones a veces vacíos que oímos a nuestro alrededor.
Los conciertos que ofrecen son siempre solidarios. Países como Mozambique, Costa de Marfil o los damnificados por el tsunami del Sudeste asiático han recibido las ayudas recaudadas en sus conciertos y en la venta de su disco.
Sus canciones son originales, todas ellas compuestas por Darío&Guzmán, y giran en torno a diversos temas: la pobreza, la injusticia, el compromiso por los demás, la fe, la familia, la amistad, el amor... y también el humor. Y siempre con un tono crítico y a la vez esperanzado, creyente, tratando de aportar su granito de arena en la construcción de un mundo más justo y solidario.
Actualmente Darío –salesiano seglar– reside en Guadalajara, y Guzmán –salesiano consagrado– en Arévalo (Ávila). Desde la distancia comparten vocación salesiana y musical, y tratan de seguir adelante con este proyecto. No viven de la música, por supuesto, pero tratan de vivir en el día a día lo que expresan con sus melodías, y cuando pueden –en sus conciertos y en sus canciones– lo comparten con aquellos que quieren escucharles.