Marcelo Olima (Argentina)
Estimados Hermanos , que la paz de nuestro amado Señor esté en cada uno de sus corazones y sus ministerios.
Hablar de las grandezas de nuestro Señor es maravilloso y más sabiendo
que Él se vale de instrumentos que hoy están y mañana sólo Él lo sabe,
instrumentos débiles y pecadores, pero cuando tú tienes ese encuentro
personal con el Cristo Vivo y amoroso, es toda tu existencia la que
cambia, es todo tu existir que se altera para mejorar todos los campos
de tu vida, y si esto lo aterrizamos a nuestro ministerio podemos decir
que cuando uno tiene ese encuentro personal con Jesús de Nazaret, uno
se enamora tanto de Él que no puede hacer otra cosa que hablar y cantar
de las grandezas del Señor.
Eso es lo que pasó en mi vida cuando yo tuve mi primer encuentro personal con Jesús, allá por el año 1989, en un Encuentro Nacional de Servidores Jóvenes de la Renovación Carismática Católica, en San Antonio de Arredondo en la provincia de Córdoba, Argentina, en dónde El Señor confirmaba, aparte de su amor incondicional, un llamado a llevar su mensaje por dónde Él quiera (cfr Mt 28,18).
Pero es muy importante que mis hermanos sepan de éste mi testimonio, porque aparte de ser gracioso, por lo menos para mí, es para que veamos cómo Dios, cuando quiere usar y cuando uno se entrega de corazón a El, es Él quién te moldea y perfecciona.
Nací en la provincia de Catamarca de la República Argentina el 1 de Abril de 1975 y desde muy pequeño empecé a Ondear por estos caminos del Señor, gracias a mis Padres y a una familia muy comprometida con la Evangelización. En ese encuentro que les hablé tuve una de las experiencias más bella de mi vida. Siempre me habían hablado de que Dios me Ama, pero allí sentí su Amor de una forma tangible, cuando estábamos en una adoración al Santísimo, de pronto, el Padre empezó a pasear por el pueblo al Santísimo, casi todos los que estábamos presentes en ese lugar estábamos postrados. Yo en ese momento estaba con mi cabeza hacia abajo en señal de total reverencia y adoración a Él, cuando empecé a sentir un calor por todo mi cuerpo, y un amor indescriptible en mi corazón, me sentía amado, como nunca antes me había sentido, me sentía pleno. Cuando levanté la cabeza estaba el Santísimo al frente mío, de pronto el sacerdote se inclina con el Santísimo y me confirmó un ministerio y un llamado grande que me estaba haciendo el Señor. En ese momento rompí en llanto durante mucho tiempo, pero en llanto no de tristeza o de desesperación si no de paz, de sentirme amado por Dios, y es aquí donde comienza mi testimonio.
Cuando empecé a cantar dicen los hermanos que me escuchaban cantar, que en vez de acercarles a Dios los alejaba porque no cantaba feo, sino HORRIBLE, y en vez de ayudar a entrar en oración los alejaba más y se reían mucho de mí. Recuerdo que en ese tiempo ir a un profesor de canto era muy caro, así que eso me llevo a profundizar mi oración personal y pasar horas frente al Santísimo y pedirle de corazón a Él que me fuese moldeando mi voz, porque lo que quería hacer, era consagrar mi vida al Señor en la evangelización de tiempo completo. Hoy por hoy no canto muy bien, pero si mucho mejor que como lo hacía en el comienzo, porque para Dios no hay Nada imposible.
Conforme pasaba el tiempo me afianzaba más en la entrega al Señor y mis deseos de servirle a Él en la Evangelización de tiempo completo y este llamado se empezó a confirmar cuando me llamaban a predicar y cantar en otras parroquias primero, luego en otras diócesis, luego en países limítrofes y hoy por hoy por distintos países de América y Europa. Gracias a Él estuve viviendo un tiempo en Colombia, dónde pude enriquecer más el ministerio que Él me encomendó.
Actualmente Dios me llamó a esta bendita comunidad religiosa a la cual pertenezco, se llama MISIONEROS PREDICADORES DE JESUS Y MARIA (Es una comunidad que surge, desde la Renovación Carismática Católica) en donde vivo en el estado laical, y estoy consagrado a la evangelización de tiempo completo y llevando su palabra a través de la música y la predica por donde Él nos lleva, sólo soy ese burrito del Señor que lleva a Jesús de un lado para otro. Viví en el 2003 y mediados del 2004 en León, Nicaragua CA. Es la casa central de nuestra comunidad. Luego viví, tres años en Los Ángeles, California, Estados Unidos, donde se trabajaba con la Renovación Carismática hispana de muchos Estados de ese País, y desde allí también viajaba por distintos países de América Latina y Europa.
Hoy por hoy vivo en Europa, mas exactamente en Almeria (España), en donde en el mes de Octubre del 2007, mi novia Beatriz y yo, contraemos Matrimonio.
Es importante saber que este camino no es nada sencillo, quien te diga eso miente, porque seguir al Maestro no es fácil, pero no imposible, “con mi gracia te basta” dice el Señor. Es lo mejor que te puede suceder, es lo más bello. Entrega tu corazón, tu vida al Señor y nunca te vas a arrepentir.
En lo personal no me arrepiento de haber entregado mis mejores años de juventud al Señor, y lo mejor que me pasó en mi vida es entregar Todo mi ser a Él. HAGANLO, HAGANLOOOOO!!!!!!!!!!! No se van a arrepentir.
El hecho que estés en esta página leyendo este testimonio no es casualidad, Dios necesita de tus manos, de tu voz para darse a conocer al mundo entero. Dios te bendiga
Tu Hermano: MARCELO A. OLIMA