¡Di No a la piratería!
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¡Di No a la piratería!
¿Te imaginas que, en un momento dado, los músicos católicos no realicen más producciones, se estanquen las publicaciones de nuevos cantos, los CDs dejen prácticamente de existir y los evangelizadores a través de la música no puedan serlo a tiempo completo? Quizás ese día no esté tan lejos…
La piratería audiovisual se ha convertido en uno de los grandes males de la industria multimedia secular, amenazando con su extinción si no hay una profunda revisión de la forma en que se están comercializando los productos audiovisuales en nuestro mundo. La úniversalización de Internet, junto con el alcance, escaso costo y fácil duplicación que permiten las computadoras, han hecho que proliferen copias piratas de CDs y DVDs que se venden en plena calle y en el mano a mano, o que se descargan gratuitamente de Internet de páginas Webs bastante cuestionables.
La piratería musical es un grave problema en nuestros días. ¿Alguno dijera que hay países en los que el 80% de la música que se vende es pirata? Pues los hay…
¿Cómo afecta esto a la música católica?
En nuestro ámbito católico también hay piratería, desde la más casera ("te copio este CD que está muy bueno") hasta la más organizada (no es raro encontrar puestos de copias piratas en los grandes conciertos de nuestra América). En un viaje a cierto país Latinoamericano pudimos comprobar, incluso, cómo en una librería religiosa se vendían discos copiados... incluso la carátula estaba fotocopiada en blanco y negro.
Afecta, y mucho, a las posibilidades de los autores de seguir adelante con su ministerio. Sin extendernos ahora demasiado, la piratería es una de las razones del retraso de publicaciones nuevas, y de que los autores no puedan seguir editando. Todo esto se amplía más en los artículos recomendados, en los próximos párrafos.
Cristiano... ¡apoya a tus músicos!
En palabras de Olga Cecilia Bustamante: “…puedo asegurar que este problema nos toca a todos. Si queremos apoyar y promover la industria discográfica católica y a los artistas que evangelizan a través de la música, sólo debemos preferir los productos originales”.
Muchos músicos católicos recibimos, prácticamente a diario, mensajes de aliento, testimonios de conversión, de cambio de vida, a través de la escucha de algún disco o en la participación en algún concierto. Estamos convencidos de que se hace una labor buena. Por tanto, Iglesia: apoya a tus evangelizadores. No sólo a los músicos, evidentemente. Pero también. Comprar la música católica permitirá que puedan seguir habiendo más canciones para el culto, y también para la evangelización, en el futuro.
Enlaces a artículos con más información:
- Piratería y música católica, de Javier F. Chento.
- Piratería y música católica... de nuevo, de Javier F. Chento.
- Sumérgeme pirata, de Martín Valverde.
- La piratería tocó a la música católica, de Olga Cecilia.













