Cuba con mucha Fe.

MENSAJE DE MARTÍN VALVERDE

Cuando regreso de viajes que, además de intensos en distancias, han sido intensos en emociones y luchas de fe, quedo como nuestra Madre, María (salvando la parte) guardando todo en el corazón, con mucho que contar pero sin palabras pues no hay ni metáforas para acercarse a describir lo que nuestros ojos han podido ver: la hermosa e increíble acción del Espíritu Santo sobre el grano de mostaza sembrado que, sin que nadie lo sepa, ha de crecer hasta ser nido de grandes aves.

Por eso, este álbum es una verdadera fiesta pues ya no sólo será guardar el recuerdo en el alma o intentar contarlo; ahora se trata de gritarlo a los cuatro vientos, ahora es testimonio, ahora es canción, ahora es Cuba con Mucha Fe.
¿Que le podemos dar a Dios que no tenga ya? Creo que en este contexto: nuestro corazón, nuestra alegría y, sobre todo, las gracias más humildes por habernos permitido ser parte de este sueño hecho realidad.

Cómprenlo, escúchenlo y compártanlo para que esto siga en Cuba y para que muchos como ustedes también lo disfruten y se edifiquen con las canciones que nacen en medio de la prueba.
Por nuestra parte: "Somos siervos inútiles, hicimos lo que teníamos qué hacer", fuimos a donde Dios nos llevó y no a donde se nos ocurrió ir.

Mi amada Cuba, esto entre ustedes y yo... ¡Sólo Dios Compay!

Martín Valverde
Salmo 115, 1

Se me olvidaba agregar que otra cosa que hace ver a Dios en los proyectos, es el tiempo que éstos toman, y Cuba con mucha fe es ya, antes de nacer, un Buen Vino de las mejores cavas del Espíritu Santo (podría decir Ron también, tratándose de la Isla, pero para no perder la espiritualidad ?).
Lo digo pues se trata de la suma de doce años de trabajo discreto en la Isla, de un antes y un después de la presencia de Juan Pablo II; de una semilla de mostaza que se sembró hace muchos años y que hemos venido acompañando con nuestro humilde grano de arena hasta este proyecto (humilde, pero eso sí, privilegiado desde donde se quiera ver).
Primero fueron conciertos de vanguardia, de esos que ni los cubanos ni nosotros habíamos vivido nunca a tal intensidad de fe; luego, giras por todas las Diócesis de Cuba. En medio de todo esto y por si no bastara: Campamentos de Formación para Jóvenes y Clínicas de Formación para músicos evangelizadores. Semilla había, pero en este caso, la tierra era buenísima.

El mismo Papa Juan Pablo II dijo de los jóvenes de la Isla:
"Sé que como hijos de la exuberante tierra caribeña, sobresalen su capacidad artística y creativa; por su espíritu alegre y emprendedor, dispuestos siempre a acometer grandes y nobles empresas para la prosperidad del País, por la sana pasión que ponen en las cosas que les interesan y la facilidad para superar las contrariedades y limitaciones"
Camagüey, 23 de enero 1998

Aquí me ahorro muchas palabras, pues es esta descripción del corazón de los jóvenes cubanos que hizo el Papa justamente la que vas a escuchar en forma de música en esta producción.
Aquella semilla se juntó con la fuerza de la Iglesia y el valor de todos los que son "la Iglesia Peregrina de Cuba", como bien dice el Cardenal Jaime Ortega de La Habana, en la carta que respalda este proyecto.
Cualquier cantante cristiano del planeta te contará su Vía Crucis para poder hacer su primera producción y, ciertamente asi es, pero no estoy en condiciones de alcanzar a compartirles la cantidad de sacrificios de los músicos católicos de la Isla, no sólo por lo limitado del equipo o las circunstancias en sí mismas, sino también porque el viento no sopla a favor. Es contra la marea, es contra la tormenta que se pudo realizar este sueño, es la Iglesia joven de Cuba cantando, con mucha fe.
El Espíritu Santo, muy pacientemente, nos ha ido llevando a saber trabajar en RED y como RED. La tentación de presumir un trabajo de estos y aprovecharse de ello siempre será grande, porque Cuba es curricular; pero Dios nos fue enseñando que se trataba de lanzar una Red con los músicos católicos de ese país -esa es nuestra pobre parte en este proyecto- y no de presumir una caña para pescar (por más genial que sea) porque eso sería abaratar los sueños de Dios.

En nuestra última gira, impartiendo la segunda Clínica de Formación para músicos católicos de todo el país, nació este sueño, el sueño de que varios músicos y bandas heroicas en la fe se unieran en una sola bandera, en una sola voz, en una sola RED, para mostrarle al mundo lo que Dios ha estado haciendo al interior de la Isla.
Lo que van a oír es un canto de alegría, un canto de esperanza, que nace del Espíritu y que, como tal, no se puede quedar en la Isla; es el testimonio de la valiosa Sal de la tierra cuando se acaba el sabor de saber vivir, y el testimonio de la Luz cuando no se puede ver por el dolor y la soledad.
Nuestra pequeña aportación a esta obra de arte es una canción que nació en la primera Clínica para Músicos, en 1994. En un momento de la formación se les pide que se arriesguen a componer algo para su gente, para su tierra, un mensaje de evangelización nacido desde los que viven su juventud en la Isla (¿quién mejor?). Cuando se habían dividido los grupos, yo me quedé a solas en mi habitación, y fue ahí cuando el Espíritu me dijo tiernamente: "¿Y tú?, ¿qué esperas?". Como no acostumbro a discutirle (bueno, un poquito), le entré al ruedo y me lancé a componer lo que Dios había colocado durante ese par de años de trabajo en mi corazón; de ahí salí con un canto del alma al que llamé "Sólo Dios compay".
Me basé en una serie de frases que había escuchado de los jóvenes, de los sacerdotes, de los y las religiosas, de los Obispos, todos me lo habían compartido -para que se pueda llegar a un buen cambio en las circunstancias que se viven en Cuba, hay que conseguir que Dios dirija todo, pues sólo Él es capaz de lograr lo mejor para todos-. Sumando todo eso, compuse "Sólo Dios compay".

La estrenamos en el 94, en la Catedral de La Habana, de la que tuvieron que sacar las bancas para no tener problemas de lugar; ese día terminamos tarareándola todos, y la sellamos 10 años después cuando nacía el proyecto Cuba con mucha fe, con la presencia de varias bandas católicas cubanas tocando, como nunca se había hecho, en el Atrio de la Catedral de La Habana, dando testimonio de que los proyectos de Dios, como los tres panes, se multiplican.

Una cosa es presumirles que cantamos en la Isla (eso lo hacen muchos y hasta uso-fructúan con ello: se mal graba, se vende, se consigue prestigio barato de un proyecto efímero y se acabó), y otra cosa es hacer que Cuba haga suyo tu canto, eso nos disuelve en una sola canción, en un solo sueño, en una sola misión, en un solo rostro que se llama CUBA CON MUCHA FE.

Lo último y, no menos importante, es aclararles que lo que se recaude por la venta de este disco se destinará a apoyar a los apóstoles de la música en la Isla, para que puedan seguir alcanzando sus sueños. Compren el disco, pero hagan suyo el sueño y, por supuesto, acuérdense que los sueños no se piratean.

El PLUS:
Este álbum musical va acompañado del video-clip de la canción Sólo Dios Compay, tomada del concierto Diosenchufado y de varios momentos de nuestra historia de amor con Cuba que, te puedo asegurar, te va a llevar hasta las lágrimas de orgullo por la fe de los hombres y mujeres de esa amada tierra.
 

Canciones del disco

(Pulsando sobre los títulos subrayados podrás oír una muestra en formato Real Audio.)

  1. Alabanza en son
  2. Mi Virgen cubana
  3. Todavía
  4. Virgen viajera y peregrina
  5. Alábalo
  6. Ya nació
  7. Te está cantando el martillo
  8. Como la lluvia
  9. Quién como tú
  10. Olas de mar
  11. Sólo Dios compay